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martes, 7 de octubre de 2014

Carta a Maria Gracia I | M V B

No te voy a mentir, jamás lo haré hija mía.

Cuando me enteré que iba a tener un bebé con un hombre tan bueno como tu papá, me emocioné, lloré de nervios, de miedo. Jamás pensé que una personita tan pequeñita como tú iba hacer que esta chica veinteañera, alegre y súper renegona a la vez, cambiará tanto, ahora tengo más paciencia a aquellas personas que me sacan de quicio.

Soy tu mamá, tu maestra, tu ejemplo, y siempre lo seré, no me gustaría defraudarte. Quiero que confíes siempre en mí, que me cuentes tus cosas, que te nazca hacerlo, que cuentes conmigo para todo, que me tengas en cuenta, que me quieras mucho y que me cuides cuando este viejita.

No soy para nada perfecta y nunca he pretendido serlo, yo te criaré de la misma manera, porque como dice tu mama Chaly, de los errores, se aprende. Si no te equivocas, jamás aprenderás. Y esa frase siempre la llevo en mi cabecita.

Tener la dicha de ser tu madre, lo es todo para mí, es imposible describir el sentimiento que tengo hacia a ti. Sólo una madre puede sentirlo, sólo nosotras.

Es cierto (y eso lo pueden afirmar las personas que me conocen) soy una loca impaciente y un poco desordenada pero ¿qué creen? ¡ya cambié! OK, sólo lo de desordenada. pero cambié, porque quise, porque supe que eso era lo mejor para ti, porque cada paso que daba desde el momento que supe que iba a tenerte, lo hice pensando en ti.

Cuando estaba embarazada y sentía tus pataditas, le preguntaba a tu mama Chaly ¿Mami, tú crees que me abrace cuando esté más grande? ¿cómo será sentir sus abrazos? y ella me decía: te abrazará, verás que si - con una gran sonrisa - y yo me ponía feliz imaginando como sería ese día y ¿qué crees? ese día llegó. Todos los días cuando te despiertas toda despeinada y un poco ronca (como yo) y me abrazas (para pedirme teta, pero me abrazas) siento como si nada me faltara. Tus abrazos tienen ese imán y ese amor que jamás he sentido por nadie. 

Ahora que te veo grande, ya caminando y prácticamente quieres ir por tu lado, siento que en algún momento ya no me necesitarás, que ya no necesitarás de esta chica veinteañera loca por ti, sin embargo aún no puedo dejarte ir, pero cuando lo haga, quisiera que ese momento se congelara para grabarme lo dichosa que soy por la bendición que Dios me dio al ponerte en mi camino y darme la alegría de criarte y amarte como te amo, porque hija mía, este amor que tengo hacia ti, creeme, jamás lo volveré a sentir.

Esas protestadas que nos das a tu padre y a mi cuando te sacas el pantalón estando en tu cuna, ya aburrida de tanto video que te ponemos para que podamos comer tranquilos, esas tiradas de juguetes que nos das por toda la casa, esos gritos que se escuchan hasta la avenida principal, sólo porque quieres "brazo", esas correteadas en las cuales te vas matando de risa porque sabes que es tu travesura y sabes que esta loca veinteañera, jamás te pondrá un dedo encima, esas orinadas inesperadas que nos dabas cuando tenías meses de nacida a tu sr. padre y a mí, esas salpicadas de agua mientras te bañamos, que por poco me mojas hasta las medias, esas arrastradas que te das en el piso y luego estas tirándote en la cama, y qué decir de esas comelonas bravas que te metes enduciándote toda, que tienes comida hasta en las orejas, todo eso hija mía, lo recordaré como la mejor experiencia como mujer que la vida me pudo dar.

No soy afortunada porque soy madre, soy afortunada porque soy TU madre.

Yo sé y los que me conocen saben que soy poco expresiva, hasta contigo no lo soy, si te abrazo es para retenerte de que vayas al otro lado de la casa o que hagas alguna travesurita tuya, cuando te beso siento tu carita tan gordita y suavecita que me da ganas de moderla, luego recuerdo que eres mi hija y se me olvida todo el instinto caníbal que tengo. Pero sobre todo cuando duermes a mi lado, siento que soy todo para ti, no sólo porque te doy de lactar, sino porque con mi calor, abrigo ese cuerpito que tuve dentro mío, que me moría porque salga y ver tu sonrisa sin dientes, pura encia pero verte, contemplarte y cuidarte.

Hija mía, con estas líneas explico sólo un grano de arena, de lo que siento por ti, de lo que tú eres para mí, de los sentimientos que has despertado en mí. Dichosa me siento por tenerte a mi lado. Hija mía, algún día te irás de la casa, pero jamás de mi corazón. El amor de madre es irremplazable e inmejorable, no hay nada como el amor de una madre. 


Las palabras y estas líneas se las llevará el viento o algún virus que ataque mundialmente todos los blogs, pero ten por seguro que te haré saber que te amo todos los días de tu vida, de cualquier forma.

Ahora hija mía, debemos seguir con nuestras vidas y disfrutarla, porque para eso es.

Esta es una de las tantas cartas que te escribiré y quiero que leas, que te des un tiempo para esta loca veinteañera que te ama con locura. No te pido ser perfecta, pero sí me encargaré que seas muy feliz.

Pdta: tienes que saber que soy muy llorona, tanto que escribiendo esta carta, lloré como 5 veces, por eso me demoré en terminarla, no me juzgues, soy muy SENSIBOL como dice tu tía Clau.

♥ Para Maria Gracia con todo mi amor ♥







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